I moved/ Me trasladé

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10-02-11

El blog de Yoani Sánchez

Una entrevista para la sección I-Blog de KmCero, que le hice a la cubana Yoani Sánchez, la sección contemplaba un cuestionario fijo para todos los entrevistados, que se fue expandiendo a medida que avanzaba la conversación telefónica, este es el resultado:

Ilustración: Consuelo Saavedra/ Km Cero.

I Blog: Protesto, manifiesto

Una cosa es postear por gusto y otra por necesidad. Yoani Sánchez no tuvo opción. Es periodista de oficio y por naturaleza. Vive en Cuba y crear un blog fue la alternativa para poder expresar las reflexiones que cada día estallan en su cabeza.


La mujer habla en inglés, se sienta en la sala de computadores del hotel y escribe en español todo lo que no puede decir. La cubana Yoani Sánchez (37), es capaz de hacer cualquier cosa para actualizar su blog, Generación Y, y más todavía para que los cubanos puedan leerlo. Hacerse pasar por turista en los hoteles de la isla, crear copias piratas y difundirlas en CD y asumir los costos: dos intentos de secuestro, vigilantes en la puerta de su casa y tener a internet como su único escudo. Entre su trabajo como guía turística “alternativa” con recorridos en los que asegura mostrar la Cuba real y las clases particulares de español que le hace a visitantes extranjeros, cada semana Yoani, filóloga de profesión, no deja de postear. Desde Cuba, contesta nuestro cuestionario para este IBlog -o YBlog por esta vez- y nos da detalles de su particular actividad bloguera.

—¿Qué es lo primero que haces en el computador en un día normal?

—Lo primero que hago alrededor de las 7.30 de la mañana, es poner aquellas impresiones y frases que me han surgido durante la jornada anterior. Observo la realidad y si se me ocurre en la calle algún tema, lo anoto en un papel o en mi teléfono móvil. En mi computadora tengo un archivo llamado Temas para tocar. Voy escribiendo todos los días los textos que subiré en mi blog y los llevo a un ciber en un memory flash una vez a la semana, donde el precio de una hora es de 8 o 10 dólares. Ahí los envío por correo electrónico y afuera de Cuba me los van publicando. No puedo publicarlos directamente, porque desde el 2005 el gobierno cubano tiene bloqueado el acceso a mi blog desde la isla.


— ¿Cuál es tu artefacto tecnológico fetiche?


—Últimamente el teléfono móvil ha sido el elemento tecnológico que más me une a lo que pasa dentro y fuera de Cuba. No sólo recibo llamadas, también lo ocupo para twittear con sms. Aunque es un twitteo a ciegas, porque no me permite ver la reacción que generan mis opiniones.


—¿Qué aparato, programa o juego te convirtió en una fanática de la tecnología?

— En 1995 me compré mi primera computadora, una 286 con MS-DOS. Me decían que era un Frankestein, porque yo la armé. Con ella se me abrió el apetito de publicar y en ella escribí mi primer periódico, que se llamó Letra a Letra. Se imprimió gracias a una amiga que tenía una imprenta, pero tuvo una vida breve, porque recibí muchas presiones.

—¿Cuánto es lo máximo que has llegado a pagar por un artefacto tecnológico? ¿Qué era?

— Personalmente he renunciado a comprar artefactos, me los construyo yo misma. Aquí, hasta mayo de 2008, estuvo prohibido comprarlos en las tiendas oficiales, pero hay un mercado negro. Una computadora cuesta 500 a 900 pesos (un peso cubano equivale a un dólar), un precio muy elevado si consideramos que el salario medio mensual es de 17 pesos. En el caso particular mío, gané el premio The BOBs (entregado por Deutsche Welle a lo más blogs más destacados de internet), que incluyó una laptop Hewlett Packard. Con ella hago todo lo que necesito.

— ¿Tienes algún artefacto de antaño que te niegas a desechar?


— Me he ido deshaciendo de todo, le doy “las Frankestein” a otros cubanos más flacos de tecnología.


— ¿Qué página es tu deber moral revisar diariamente?


— Soy lectora de blogs, por su independencia. Reviso Penúltimosdías.com, de un cubano en Barcelona. También veo la página de El País y visito muchísimo Google. No puedo lo que se llama navegar, puesto que tenemos un tiempo muy limitado de acceso a internet, por lo que descargo la información de los feed de RSS y los leo durante la semana. Lo hago con el New York Times, Bitácoras.com, El Nuevo Herald y con Ecuaderno.com, la pagina de tecnología del profesor de periodismo de la escuela de El País, José Luis Orihuela.

— ¿Cuándo fue tu primer acercamiento a internet?


— Cuando me radiqué por dos años en Suiza, desde 2002 a 2004. Ahí tuve acceso a la red por primera vez. Finalmente regresé a Cuba por motivos personales: no podía soportar la distancia de mis seres queridos y lo que más me afectó fue perder la conectividad.

—¿Qué piensas de las redes sociales como Facebook y Twitter?


—Twitter tiene un papel importantísimo para conectarnos entre los cubanos. En Cuba existe el crimen de asociación ilícita, por lo tanto las personas que no pueden conectarse en el mundo real, lo hacen con Twitter. En cambio, Facebook es muy pesado para la red en Cuba. Acá tenemos policía informática, hay muchas páginas censuradas y penalizaciones, hay estudiantes expulsados de la universidad por tener cuentas en Facebook, o casos como el mio que no puedo escribir en mi blog.

—¿Cuál prefieres para tu vida diaria y tu trabajo?


— Prefiero Twitter, porque en Cuba tiene una herramienta muy poco usada por los internautas, que es la posibilidad de publicar por sms. Ya tengo 40 mil seguidores, en ese altavoz de mis opiniones.

—¿Qué crees que sería de tu vida sin computador?


— Ya no puedo vivir sin computadora, tengo la mano deformada por el mouse, pienso en html y me dan ganas de apretar “ctrl+alt+del”, para cambiar lo que no me gusta. Mi mente está condicionada por la informática, la informática me ha lecho libre, ciudadana y persona, me ha permitido exponer mi voz.


—¿Cuál es tu actitud más geek?


— Buscar softwares por todos los caminos posibles que permita Cuba y saltarse la censura. Soy una fan y transmisora del software libre. Tener un software con licencia es estar sujeta a muchos controles. En mi computadora tengo dos particiones, una con Linux y la otra con Windows.

—¿Cuál es el lugar más freak y la hora más rara en que has twitteado?

— Recuerdo que una vez twittee en medio de la carretera cerca de las doce de la noche. Escribí algo como, “está muy oscuro tanto afuera como adentro, espero que todo esto se termine”, a los pocos minutos recibí en mi móvil un montón de sms de gente dándome ánimo.


— ¿Cuál fue tu último gran descubrimiento on line?


— La cuenta de Twitpic que me permite enviar imágenes a Twitter, directo desde mi teléfono celular en Cuba. He podido enviar imágenes al instante, sobre situaciones sociales que no pueden superar las grandes agencias.

— ¿Cuál es el peor pecado que se puede cometer online?

— Perder el tiempo, acá estamos contando los segundos en los que estamos conectados. En Cuba todavía no nos podemos dedicar al ocio en internet.


—¿Qué caracteriza a un buen bloguero?


—La honestidad de tratar que su voz virtual se parezca a su voz real. Mostrarse tal cual es frente a los lectores. Ser sincero en la opinión y mostrar lo que está viviendo.

—¿Cómo empezó tu vínculo con la tecnología?

No recibí educación informática por los mecanismos formales, no era posible acceder a una computadora en la escuela. Siendo la segunda hija hembra de un padre que quería tener un hijo, aprendí a reparar todo tipo de cosas: radios, lavadoras, y luego seguí con motherboards y las computadoras.

—¿Cuándo se une ese interés con el periodismo?

Siempre tuve una tendencia fuerte hacia la literatura y las letras. Yo era tecnológica y lingüística, llegué al periodismo por accidente.

—¿Por qué empezaste a bloguear?

Había tenido una experiencia con una revista digital, que lográbamos subir a la red una vez al mes. Con el tiempo, tuve la necesidad de escribir mis propias reflexiones, de contar en primera persona lo que pienso cada día. Lo hago desde abril de 2007 y es una especie de terapia.

—¿Cuáles son las dificultades y los riesgos de bloguear desde Cuba?

En Cuba hay dos problemas: en primer lugar, las dificultades tecnológicas de no tener acceso a internet en casa, porque cuesta un tercio del salario mensual. Luego, está el castigo al que piensa diferente. Bloquearon mi sitio, estoy bajo vigilancia constante, ha habido guardianes en la puerta de mi casa, he sufrido intimidación y enormes campañas de difamación.
Ya he vivido dos pequeños secuestros. El primero fue el 6 de noviembre pasado, cuando asistimos con otros bloggers a una marcha contra la violencia, unos policías de civil, que identificamos por cómo hablaban y se comunicaban entre ellos, nos metieron violentamente en un auto y nos decían cosas como: “No vas a hacer una payasada mas”. Nos abandonaron en un barrio cerca de mi casa.
El segundo secuestro fue el 24 de febrero de este año, cuando me dirigía a firmar el libro de condolencias de Orlando Zapata Tamayo. Fuimos trasladadas con mi hermana a una estación de policía, nunca hubo pruebas en nuestra contra. Esa vez la tecnología me salvó: antes de que ocurriera (la detención) puse a grabar el audio de mi celular, por lo que tengo todo grabado. Estoy haciendo una demanda judicial dentro de mi propio país, aunque no tengo ninguna esperanza. De todas formas pocas veces el agredido tiene un testimonio, en este caso la informática me lo ha permitido.


—¿Por qué decidiste asumir los riesgos de bloguear?

En un sistema como éste, que se basa en la penalización, no hay vuelta atrás, no porque ahora me repliegue y me calle, las cosas van a cambiar. Continuar blogueando es mi escudo protector, hay muchas personas en Cuba que por temor no se pronuncian.

—Pero tus textos ya trascendieron del blog…

El blog aunque es una mirada personal y son textos más bien breves, me ha permitido que en medios del mundo me pidan colaboraciones, como El Mercurio de Chile, Clarín de Argentina, El País de España, entre otros medios. Que me permiten seguir costeando el internet para Generación Y.

—¿Cómo ha cambiado el uso y las facilidades de internet desde que comenzaste tu blog?

Antes los cubanos no podíamos usar ninguna infraestructura de internet. Pero había internet para los turistas en los hoteles. Yo me hacía pasar por turista y entraba a los hoteles hablando en inglés o alemán para poder usarlo.

—¿En Cuba te reconocen por tu blog?

Mi termómetro personal está en la calle. No pasa un día en que no me reconozcan, ya que aún cuando mi blog está bloqueado, me leen cada mes en fotocopias o memorias flash y en una versión offline que hago en cd. Lo armo en Dreamweaver y se ve igual que la versión en internet. Se transmite por redes alternativas, entre los interesados.

—Hay disidentes que han optado no sólo por hablar, si no que por las huelgas de hambre ¿Te parecen una medida efectiva?

Hay muchos caminos para protestar, de elevar una queja y un lamento. Las huelgas de hambre no las comparto, porque han llevado a personas a la muerte, pero han puesto la atención en Cuba. Se han sucedido un montón de hechos y la muerte de Orlando Zapata Tamayo, fue el punto climático. Fundamentalmente, fue la pérdida del monopolio informático dentro de la isla. Que se conociera fuera del país, ha influido mucho en que la opinión pública internacional repare en lo que ocurre.

—¿Está entre tus planes dejar Cuba?

Tengo el plan de quedarme en Cuba, ya he vivido en el extranjero, lo cual no quiere decir que no pueda viajar, ir a nuevos países. El gobierno cubano funciona como un gran padre al que hay que pedirle permiso y yo soy como una hija inquieta. Aunque tengo el pasaporte lleno de visas, después de Suiza no he podido salir más, aunque he pedido permiso en cinco ocasiones y lo más probable es que se mantenga la prohibición. De todas formas, sigo en contacto con otros países, se publicó mi libro Cuba libre (Editorial Marea) en Argentina. He tenido la suerte de encontrarme con ciudadanos muy colaboradores, deseosos de que mi voz quede en el papel, ha sido una gran realización personal verlo y compilarlo. Trabajar en él, al menos en la distancia. Me enviaron unos ejemplares, que en este momento están retenidos por la aduana, pero sí, he recibido la versión en PDF con la carátula.

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