I moved/ Me trasladé

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30-12-08

Secuencia de Créditos 2008

Se acaba el año, otra película que se acumula en la repisa y revisamos los créditos finales. Desde esta trinchera hago mi recapitulación con lo más destacado que nos entregó la pantalla el 2008.

La Película: Petróleo Sangriento

P.T. Anderson apostó por una historia en la que el poder revela las miserias de un hombre. Un personaje que mientras crece en lo económico se va autoconsumiendo de rabia, interpretado por un Daniel Day Lewis que nos entregó la mejor actuación del año. Por su parte P.T. Anderson se luce como director de actores y genera escenas indelebles en la memoria, en especial cuando hace interactuar a Day Lewis con Paul Dano, responsable de un personaje cuya complejidad está en que debe afirmarse a sí mismo constantemente. Un predicador que para justificar su existencia esconde sus debilidades a través del discurso. El antepasado del Frank T.J. Mackey de Magnolia.
Esos caracteres, sumados a una resquebrajada historia familiar, la degradación asociada al transcurrir del tiempo y planos generales acompañados de música minimalista que representan una grandeza vacía y seca, permiten lecturas desde múltiples flancos, que hacen de Petróleo Sangriento una película de repetición obligada que se acomoda en la repisa al lado de clásicos como
Gigante de George Stevens.

El Director: Los Coen (Ethan & Joel)

Si Sin Lugar para los Débiles funciona es por el tino de estos hermanos. Los tipos saben exactamente qué desean provocar con cada toma y nos suben a una montaña rusa con pequeños clímax que nos mantienen en un juego constante de tensión.
Lo más notable de la propuesta es lo poco engrupida que es la película. Todo ocurre en un mundo doméstico, real, donde la muerte convive con el humor. Hay escepticismo, los personajes están motivados por el beneficio personal y el final deja la sensación de que todo es un gran caos. Los Coen son maestros en el efecto bola de nieve y acá se lucen a destajo.




El Guión: Juno



Tengo ideas encontradas respecto a esta película, por un lado es una cinta oportunista y posera que se apropia de la estética indie para ocupar el espacio que dejó Little Miss Sunshine el 2007, pero cuyos circuitos de distribución y parafernalia publicitaria son las de un blockbuster. Sin embargo, tiene un guión con diálogos ingeniosos y por momentos inspirados, los personajes se vuelven entrañables y todo lo que tiene de sobrecarga y majadería en lo visual, contrasta con la honestidad con que están representadas las emociones y el espíritu adolescente. Aún cuando la historia se cae por momentos en un afán panfletario, que no es necesariamente malo, pero que resulta poco elegante en la forma que está planteado, al final lo que queda son esos momentos de pura humanidad que nos recuerdan nuestros días en el colegio y nos hacen enamorarnos de Juno MacGuff.

El Fenómeno: Batman The Dark Knight


Hice una fila de tres pisos para ver esta cuestión y sí, está bien la película, me gustó, pero eso, nada más. Creo que la cinta le debió mucho a la bulla mediática que se produjo por el fallecimiento de Heath Ledger. Sin desmerecer su actuación que realmente es muy buena, me sorprendió que cuando apareció su nombre en los créditos la gente en el cine aplaudió.
La película al estilo de los westerns es sobre un bueno aproblemado y un malo, asquerosamente malo. También al estilo de los westerns por momentos la película se hace larga en sus escenas de acción y confusa en un montaje excesivo.
En fin, entiendo el entusiasmo de los fanáticos de la saga y reconozco la lograda ambientación y la excelente relectura del
Guasón, el verdadero protagonista de la película, que de todas maneras se merece el Oscar.

La Chilena: La Buena Vida


En primer lugar valoro la valentía de escapar de la estructura típica de guión para arriesgarse con una historia coral anticlimática, en el sentido de no hacer converger a todos los personajes en un gran momento. Funciona. La película pasa volando y el relato resulta creíble y entretenido.
No dejo de tener mis reparos con la dicotomía que establece
Andrés Wood entre cuicos y pobres, que ya planteó en Machuca. Los primeros son reprimidos, turbios y llenos de trancas, mientras los segundos son generosos, honestos y buenos. Por momentos eso le hace zancadillas a la historia, caricaturizando y deshumanizando a los personajes.
Pese a lo anterior, los personajes de
Wood son empáticos y están insertos en una narración en la que se ven enfrentados a sus carencias para evolucionar y terminar convertidos en mejores personas, lo que genera una sensación reconfortante en el espectador.
Escenas como la del peluquero tratando de reconstruir el cadáver de su padre son las que han hecho a
Wood un autor y un referente en Latinoamérica: la originalidad y la emoción en función de un buen cuento.


La de Monos: Wall – E




Hace algunos años decidí que las películas de monos eran para verlas en la tele si las pillaba por casualidad un domingo en la tarde en que no tuviera absolutamente nada más que hacer y en que el aburrimiento me estuviera consumiendo. Una decisión que reafirmé este año cuando sin opciones más tentadoras traté de ver en un avión esa tontera del Panda. Después de cinco minutos, me regaló un confortable sueño durante el vuelo.
En esa estaba, hasta que un día pillé en la tele
la del ratón que cocina y la encontré simplemente no-ta-ble, los tipos de Disney-Pixar habían logrado hacer un manifiesto del proceso creativo y la vocación con la simplicidad de lenguaje de los monos animados. Eso me impulsó a ver en dvd la del robot y confirmó mi apreciación. Disney mantiene esa cualidad de tratar temas grandes con dibujitos para toda la familia.
Con el mínimo de diálogos y explotando las posibilidades visuales de la animación actual, en sus primeros minutos la cinta hace uno de los retratos más conmovedoras sobre el comienzo de una relación que se ha visto hace un buen tiempo en el cine, digna heredera de las películas mudas de
Chaplin, para luego hacer una sátira (un poco gruesa, pero efectiva) sobre la alienación a la que nos conduce la comodidad y la dependencia tecnológica (paradójico en una película que le debe sus existencia a los computadores). Una obra maestra.

La que no se estrenó: Rocket Science


Una película chica que no llegó a los cines, que no encontré en los videoclubs y que finalmente vi en el cable. Es una producción de HBO con moral indie, sobre un adolescente tartamudo que tras la invitación de una chica se inscribe en el club de debate de su colegio para caer en un espiral de humillación y manipulación.
En una línea similar a la de
Thumbsucker, la cinta funciona como una historia de aprendizaje y maduración. Pero a diferencia de la mayoría de las cintas sobre adolescentes en las que hasta los adultos actúan como púberes, acá las cosas son más reales. Cuando el protagonista se manda cagadas, son cagadas y no actos de heroísmo ni mitificación. Lo anterior se debe a que la película aún cuando está centrada en el cabro chico, está narrada con la altura de miras de lo que vendrá después, del futuro, del mundo post colegio, de avanzar y no quedarse pegado, lo que queda sellado en una escena final entre el protagonista y su padre con uno de los mejores diálogos que he visto este año en una película.

19-12-08

Opinando sobre los que "dicen"

Tuve la oportunidad de inaugurar la sección de columnas de opinión del suplemento Km. 0 de Publimetro en la edición que apareció la primera quincena de octubre de este año. La columna estaba ilustrada con el dibujo de abajo que recorté "elegantemente" de un pantallazo de la versión en papel digital del suplemento. Casi todas las personas a las que les mostré la columna me hicieron el mismo comentario: "No te pareces mucho al mono" ... en fin.

Acá el texto:








Hace unos años la geisha chilena, Anita Alvarado, cantaba en una de sus peores-mejores canciones "La gallina pecadora": “Dicen que dicen de mí, que soy una pecadora”. Más allá de sus dilemas de consciencia, la geisha nos conducía a una pregunta que puede resultar bastante reveladora: ¿Quiénes son los que dicen?
Es común escuchar afirmaciones como: dicen que esa película es increíble o dicen que en ese restaurante atienden pésimo. Hay quienes toman decisiones a partir de lo que “dicen”. No falta el que finalmente no invita a salir a la chica de sus sueños, porque dicen que es posesiva o el que no postula a un trabajo, porque dicen que el jefe es un torturador.
Insisto, ¿Quiénes son los que dicen?
También entre los que le creen al “dicen” están los que pasan un semestre de martirio por haber tomado el curso equivocado, que dicen es de lo más piola. O los que pagaron de más por unas zapatillas que se rajaron antes de tiempo, porque dicen que esa marca es la mejor.
Dicen, sí, todos dicen lo que otros dicen, pero ninguno dice lo que quiere decir.
En algún momento me la creí y llegué a pensar que el “dicen” era una invocación a un inconsciente colectivo, abstracto y difuso, pero siempre real. Hasta que me acostumbré a realizar el decepcionante ejercicio de preguntar: Ok, ¿Pero quiénes son los que dicen? Desde entonces, en cada caso no he recibido más que titubeos y salidas de emergencia: "bueno, eh… los críticos". Incluyendo en esa categoría de respuestas la peor de todas: la gente. Cuando la gente dice, es una suerte de ley de oro. Independiente a que la gente sea un hermano o un vecino o más probable todavía, uno mismo.
Así es, creo que el “dicen” no es más que una manera de esconder con autoridad de papel maché lo que queremos decir, para no quedar de tontos, locos o ignorantes o peor aún para participar activamente en una conversación sin tener el más mínimo conocimiento de los temas en discusión, sólo para pertenecer al grupo y así formar parte de “la gente”.
El “dicen” es poderoso, muy poderoso, tanto que debiese ser un factor a tener en cuenta cuando se estudia nuestra economía. La vida de un producto puede depender del “dicen”. Antes de pensar en campañas, carteles y avisos, los publicistas deberían contratar personas sólo para que se encarguen de decir lo que otros dicen sobre sus productos, sería una revolución comercial.
Para qué hablar de lo que significa el “dicen” en términos de autoestima, si alguien escucha lo que otros dicen de ella o él a través de un tercero, el día puede ser tan magnifico como de pesadilla, todo por culpa de esa palabrita: Dicen, dicen, dicen y dicen. Y seguirán diciendo, por eso veamos qué dicen de esta columna.

06-12-08

La Escafandra y la Mariposa.


Desde el otro lado

Tu vida está en su punto más alto. Eres el editor de la exitosa revista Elle, tienes buena pinta, te va increíble con las mujeres y puedes darte el gusto de hacer lo que quieras. Pero un día todo se desploma, quedas paralítico, pierdes la capacidad de hablar y tu ojo izquierdo es el único canal que tienes para comunicarte con el mundo.
Esa es la historia de Jean-Dominique Bauby, cuya experiencia inspiró el guión de esta cinta de ficción relatada en primera persona desde su perspectiva, con ironía y sin caer en trucos sentimentaloides. Lo anterior establece un tono de conmovedora sinceridad que paradójicamente termina reforzando el mensaje esperanzador que propone el filme.
En su película anterior, Antes que Anochezca, el director Julian Schnabel a través de la voz del escritor cubano Reinaldo Arenas, ya nos había mostrado su capacidad de crear pequeños momentos de luz en medio de la más terrible oscuridad: la que se produce cuando vivir se convierte en sinónimo de cautiverio. En esa línea, escenas como la de Bauby celebrando el día del padre con sus hijos en la playa, dan sentido al titulo de la película, porque nos revelan la posibilidad de ver una mariposa desde el vidrio empañado de una escafandra.