I moved/ Me trasladé

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30-01-08

Heath Ledger 1979 - 2008


Publicado en Sobras el 23/01/08:

Un frasco de pastillas. Qué tienen las pastillas que pueden resultar tan escalofriantes. La imagen de ese frasco con pastillas desparramadas me da miedo. Cuando escribo esto todavía no se sabe si fueron las pastillas las que llevaron a Heath Ledger a la muerte. A estás alturas importa poco. Pero sí me conmueve y me asusta ese vacío que significan. No sólo ese extraño momento en que el frasco comparte con el cadáver un silencio, que al acabar será tapado por muchas voces, incluyendo esta que escribe. Sino que ese vacío que implica la incertidumbre: más que cómo, tratar de entender porqué se llegó a esa escena.
Ledger, era un actor talentoso, podía funcionar en papeles livianos como en Corazón de Caballero y en personajes llenos de matices y contradicciones, no creo que amerite discusión que el papel que le va a dar la fantasmal inmortalidad que ofrece el cine es el de Brokeback Mountain.
Ahora me da pena que no se haya ganado el Oscar con ese papel, ya no me acuerdo ni tengo ganas de reportear quién lo ganó, pero él se mandó una interpretación impecable. Los actores que mueren jóvenes suelen tener sólo uno o dos papeles que los hacen parte de la memoria colectiva y con el tiempo esos roles le hacen el peso a los premios.
Quizás sea trillado y me da lo mismo, pero pienso en James Dean, pienso en Rebelde sin Causa y pienso en Gigante. Supongo que Brokeback Mountain es el Rebelde Sin Causa de Ledger y Batman The Dark Knight, su Gigante.
No se como habrá sido la reacción del público cuando se enfrentaron a Gigante en la pantalla grande, sabiendo que Dean había muerto. Pero sí estoy seguro de que no será fácil reírse con el guasón en The Dark Knight. Un papel también gigante, como el último de Dean.
Es un consuelo que su último rol sea en una película de Batman, también que no le hayan dado el papel a Jack Nicholson aunque armara pataletas, porque para los fanáticos de Batman interpretar al guasón es verdaderamente importante. Con ese personaje se va a ganar un pedazo en la memoria y el afecto de todos los que leen esta página, de los que están enamorados de los comics y claro, del cine.
Lamentablemente, no siempre el que ríe último ríe mejor. Pero al menos, creo que más vale quedarse con la última risa del guasón como una despedida simbólica y olvidar las pastillas, porque esas sí que dan miedo.

¿...?

16-01-08

Comentario Cine: "Alvin y Las Ardillas".

Hay películas sobre las que no se puede (ni se debe), escribir en serio.
Publicado en Sobras el 09/01/08:

Alvin y las Ardillas, es como una biografía de Christell, pero con más pelo y al mismo tiempo es un dramático relato sobre la vida de un hombre víctima de la drogadicción. David, el protagonista, es un músico que como todos los músicos debe ser drogadicto, así que se pone a alucinar con tres ardillas sin gónadas que cantan como Juan Antonio Labra. El pobre tipo está tan perdido en su vicio que jura que los bichitos cantan lindo y los ayuda a alcanzar el estrellato.
El que no se emociona con esta película es porque no tiene sentimientos, ni hermanos chicos y/o mascotas, que son como lo mismo. Porque para David las ardillitas son más que el efecto peludo de un psicotrópico, también son personitas con alma de niño cantor de Viena.
Sin embargo, el malvado señor de la discográfica que es igual de drogadicto que David, porque también puede ver a las ardillas, las ve sólo como un producto y decide explotarlas. Ahí la historia se pone a lo Christell. Aunque a las ardillitas les duela la guatita, las obligan a cantar igual no más.
Esta pieza cinematográfica se puede catalogar junto a otras grandes obras del cine sobre las drogas como Scooby Doo, Garfield y Roger Rabbit. En todas, el común denominador son sujetos perdidos que a través de sus alucinaciones logran crear un mundo en el que son más felices y en el que incluso las mujeres que desean se sienten atraídos por ellos.
De esa forma se convierten en cintas revolucionarias, porque proponen que imaginar animales que te hablan te traerá mejores resultados que seguir con una vida común y corriente, no como Réquiem por un Sueño, que parece dirigida por Don Graf.
La película será de gran agrado para los animales imaginarios de todas las edades, aunque recomiendo que los menores de edad lleven a su tutor drogadicto, por el fuerte impacto que pueden causarle las imágenes de esta estremecedora historia. Alvin y las Ardillas es una tragedia aguda… demasiado aguda.

¿Cantas como ardilla? Postealo.