I moved/ Me trasladé

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27-04-07

Comentario Disco: "The Sunset Tree" - The Mountain Goats .


Acá va un comentario que quedó inédito para Super 45 de uno de los discos que más me rayó el año pasado. El disco ya está medio añejo, pero vale la pena buscarlo y por supuesto, escucharlo. Al final del comentario les dejo una joyita, el vídeo de This Year, una de las canciones que más me gustó del LP:

En una ciudad en ruinas sólo se escucha una voz. El hombre lleva una guitarra y camina entre los escombros y cadáveres, cantando: “I’m gonna make it through this year/ if it kills me.” Sin embargo, no le canta a los vestigios, ni al vacío, ni al cielo, ni al infierno, ni a ese único árbol que queda en el lugar, esperándolo al final de su camino, para que descanse.
No, sus versos tienen un único destinatario, Mike Noonan, su padrastro, quién encarna también a sus recuerdos, a su infancia en California, a su primera novia, a los llantos de su madre, un poco a él mismo. A ese niño de 5 años que se refugiaba en la música de su radio a pilas cuando su mamá y Noonan discutían, un pequeño John Darnielle que comenzaba a llenar su cabeza de personajes, de un imaginario que iría en amplio aumento a lo largo de los años hasta convertirse en canciones inspiradas, con líricas cercanas a lo literario.
Personajes que conoció alguna vez o que se inventó, que en este disco, Darnielle, voz, guitarra y alma de The Mountain Goats, deja un poco de lado, para crear un material personal, que nace tras la muerte de su padrastro como un ejercicio terapéutico, pero que termina emocionando a muchos. En este proyecto lo acompaña en el bajo Peter Hughes, su colaborador habitual, más una banda que incluye piano, batería, teclados y cello, conformando un sonido sencillo, que acompaña a las letras, dándoles el realce necesario, para ser apreciadas en toda su magnitud.
Tal como existen las feel good movies, esas cintas que después de verlas te hacen sonreír, acá nos encontramos ante un feel good record, un disco que te invita a volver a creer en la esperanza, en la acumulación de experiencias como la materia que conforma a los seres humanos y en el valor de la memoria como refugio. Cada track es como una colección de polaroids que se va desplegando ante nosotros, con olor a brownie y a capuchino.
Aún cuando el disco funciona como un conjunto, destaca por su intensidad "Dilaudid". En este tema el fantasma de Eleanor Rigby se pasea bailando entre el cello en crescendo, mientras la voz nasal y desesperada de Darnielle, pide un beso, sólo un beso por Dios, un beso con la boca abierta a su chica de los 16 años, antes de que todo se vaya al carajo, para luego regalarnos unos segundos de silencio que nos preparan para recibir el impacto de "Dance Music", una melodía alegre que contrasta con la historia de violencia intrafamiliar que relata la letra. Así el disco se va amalgamando, generando un cúmulo de sensaciones que despiertan nuestros propios recuerdos.
The Sunset Tree es un disco profundo en su sencillez, que mantiene la honestidad y el amor a la música en su esencia más pura, como los casetes caseros que Darnielle grababa en su Panasonic FT 500.
Más allá de lo musical, la razón por la que hay que escucharlo, es por su espíritu, estamos ante un trabajo que no aspira a cuestionar la forma, ni a cambiar la historia de la música con algo súper ultra híper novedoso, sino que simplemente nos encontramos con canciones llenas de corazón.
John Darnielle sigue caminando hacia el árbol, en el suelo se encuentra con una vieja edición del New Yorker, lo hojea, en una página aparece mencionado como el mejor letrista no rapero, se ríe, deja la revista en el cemento y continúa su camino.
La sombra del árbol que lo espera está cada vez más cerca, mira hacia atrás, no hay más que una gigantesca nube de polvo, decide no volver a detenerse, se acomoda bajo la sombra de su Sunset Tree y buscando la mirada cómplice de su padrastro en algún lugar del infinito, proclama lo que nos dejó claro en este disco: “Some things you do for money /and some you do for love love love”.

The Mountain Goats - This Year:

¿Lo vas a lograr este año? Postealo.

21-04-07

Comentario Cine: "Prueba de Fe".


Comentario a Prueba de Fe, publicado en Sobras el 10/04/2007:

Comienza la película y sobre un lugar empobrecido, caldeado por el calor y en un aparente subdesarrollo se imprime: Concepción, Chile. Risas en la sala. La cámara muestra hombres con ponchos y sombreros de paja que hablan con acento mexicano en plena ciudad, unas catacumbas en las cuales fanáticos religiosos deliran como en una macumba brasilera y un sacerdote muerto cuyo sudor es considerado milagroso, por fieles de aspecto campesino. Más risas en la sala. Miro la lata de Coca-Cola de la que acabo de beber un trago y la sorpresa continúa.
Katherine Winter (Hilary Swank), dicta una charla académica, en la que explica que los penquistas son ignorantes y creen en sucesos paranormales, porque viven en un país tercermundista que es explotado por las grandes corporaciones que lucran con el etanol, combustible cuyas emanaciones hacen delirar a los habitantes de Concepción y que por lo tanto los llevan a pensar que se encuentran en un trance religioso.
Conclusión: Para los gringos Chile sigue siendo un país del que no tienen ni la más remota idea. Pero como para su película necesitaban algo “latino”, armaron un engendro entre el México rural y la visión más pintoresca de la marginalidad brasilera (curioso: país que últimamente ha estado en los medios por sus negociaciones con Estados Unidos respecto al comercio de Etanol) y para ser originales agarraron un mapamundi y eligieron el primer país raro que pillaron: Chile, que seguramente pensaron era un nombre very latino, porque el chile es un condimento. Spicy!
Si este comentario no estuviera dirigido al público chileno, lo anterior no tendría gran importancia, porque si no sabes mucho de Chile, la visión del país que muestra la película no afecta tu percepción general de la cinta. Sin embargo, a nosotros nos evidencia la falta de rigurosidad en la investigación, lo que rompe de inmediato cualquier pacto de verosimilitud que podamos hacer con la narración y le quita el más mínimo encanto a una cinta que se sostiene en gran medida en la reflexión: “Qué miedo si esto pasara de verdad”.
La idea original no es mala, Katherine Winter, antigua misionera, ha perdido la fe y trabaja encontrando explicaciones científicas a sucesos paranormales aparentemente religiosos. Por lo que es convocada a un pueblito estadounidense en el que se están replicando las bíblicas 10 plagas de Egipto, que aparecen en el Éxodo. El tema de las plagas está desarrollado superficialmente, como un elemento efectista y más encima algunas se ven como de Play Station, por ejemplo las langostas. Aun cuando son dos películas incomparables, es el trasfondo lo que hace impactante la lluvia de ranas en Magnolia y no la acción en sí misma.
Al final la cinta da un giro y deja de ser una película mala, para convertirse en un bodrio de antología, con una copia tan indecente y poco sutil de El Bebe de Rose Mary, que haría vomitar a Roman Polanskidurante horas. Pero la originalidad de la película no se queda ahí, también hay una niñita misteriosa con poderes, igual que en 527 mil millones de películas de terror.
Es lamentable que una actriz tan buena como Hilary Swank esté metida en una película como esta. Y a la vez es decepcionante que Stephen Hopkins, después de dirigir capítulos de 24 y el digno telefilme The Life and Death of Peter Sellers, no sea capaz de llevar ese talento al cine y siga haciendo películas de mierda. ¿Cómo no aprendió después del remake de Perdidos en el Espacio?

¿Saliste de tu casa y estaban lloviendo ranas? Postealo.